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Cómo Alquilar su Vivienda vacacional con seguridad

Las primeras cuestiones que se plantean los propietarios al soñar con poner en alquiler de temporada alguna de sus propiedades a menudo tienen que ver con la seguridad de dichas propiedades. Con respecto a sus pertenencias, basta con tomar algunas sencillas precauciones; para el resto, existen garantías eficaces que permiten disfrutar del éxito de este tipo de alquiler, ya que los riesgos son muy reducidos.

Preparación sencilla

Poner sus pertenencias en un lugar seguro constituye el primer paso a dar de entre los preparativos para alquilar su propiedad. Una habitación que cierre con llave, como un cuartito pequeño, un desván, un sótano o una caja fuerte son algunas de las soluciones posibles. Esto concierne principalmente a documentos para archivar, objetos personales como fotos, ropa y otro material que no se desea poner a disposición del inquilino, como por ejemplo un ordenador. Los armarios que cierran con llave también pueden utilizarse en la vivienda, pero le recomendamos que no guarde muchas pertenencias en el mismo lugar.

Seguridad a todo riesgo

El miedo a ver sus muebles u otros objetos estropeados o el miedo al robo son reacciones naturales al ver que unos desconocidos se disponen a ocupar su casa; sin embargo, en el marco del alquiler de temporada esos riesgos son muy escasos. Los clientes vacacionales tienen la sensación de pasar un tiempo «en casa del anfitrión», con o sin su presencia, y son en su mayoría muy respetuosos; pero sobretodo las garantías son reales.

En primer lugar, el propietario decide si quiere cobrar una fianza. Esto depende principalmente de la duración de la estancia: cuanto más larga es, más probable es que se cobre. La restitución total, parcial o no restitución de la fianza está regulada por documentos legales sencillos, como son el contrato de alquiler y el inventario de la vivienda.

A continuación, hay que tener en cuenta los seguros. Existen seguros para la clientela vacacional que alquila una casa y, por supuesto, también para los propietarios.
Estos seguros son de todo tipo y proponen opciones según el nivel de cobertura deseado. La fórmula «por cuenta de quien corresponda» cubre la casa y todo lo que contenga, y dispensa al propietario de pedir al cliente vacacional un certificado que pruebe que está asegurado. Este tipo de seguro no solo cubre los posibles daños a inquilinos, sino también a terceros y a vecinos, salvo si usted opta por la garantía de «renuncia al ejercicio de acciones» que solo cubre los daños a su propiedad.

Pagos seguros

La práctica ordinaria de alquiler de temporada impuesta por ley y los sistemas de pago seguros permiten que los propietarios alquilen su propiedad con total tranquilidad. Usted podrá disfrutar de unas garantías fiables tanto si alquila a clientes vacacionales franceses como a extranjeros.

¿Cuáles son las garantías en cuestión de pagos?

Usted puede pedir un pago parcial por adelantado. Esta práctica suele llevarse a cabo durante la reserva.
Puede tratarse de un anticipo que le proteja frente a posibles anulaciones según quede estipulado en el contrato de alquiler. Sin embargo, esto también tiene efectos en sentido inverso: si es usted quien se ve obligado a anular, deberá reembolsar la estancia a los clientes. Una práctica aún más común consiste en el ingreso de un pequeño depósito por parte del cliente, algo que le proporcionará plena seguridad; en caso de que anule la reserva usted se queda el depósito, aunque no podrá reclamar la totalidad del precio de la estancia como si se tratara de un anticipo.
El procedimiento de pago implica el ingreso de una fianza. Este elemento es primordial para protegerle de posibles daños que comprometan los gastos. La fianza (o depósito de garantía) es una suma que usted pide a sus clientes y que representa cerca de un 20% del precio de la estancia. Se trata de poder tener cierta cobertura sin llegar a desalentar las solicitudes de alquiler por exigencias demasiado grandes.

¿Cómo se realizan los pagos?

Para el alquiler vacacional, los propietarios pueden proponer distintos medios de pago. La transferencia bancaria es un método sencillo y rápido a la par que seguro. La información que usted proporcione solo puede servir para efectuar transferencias a su cuenta. El cheque también es un medio de pago de uso habitual. El servicio «PayPal» es cada vez más utilizado y en especial para pagos efectuados desde el extranjero.
Para poder utilizar este sistema, basta con crear una cuenta y asociar su número de cuenta bancaria. PayPal le permite aumentar el límite de ingresos que puede recibir siguiendo un sencillo proceso de identificación bancaria. Cada ingreso implica una comisión relativamente razonable (en relación a ciertos gastos bancarios) para PayPal.
> Visitar el sitio web de PayPal
En cuanto al pago con tarjeta de crédito y aunque los clientes no tengan cuenta en PayPal, usted podrá aceptar varias tarjetas a través de su plataforma, algo que resulta muy práctico. Es la solución ideal antes de contemplar cualquier otra opción con su banco, como por ejemplo el pago telefónico, ya que es un sistema que no se adapta a los propietarios que inician su andadura en el alquiler vacacional.
Algunas webs de alquiler de temporada pueden servir de intermediario de pagos a través de sus plataformas. Compruebe qué comisiones se llevan por ello antes de elegir esta opción en vez de la de PayPal.

Proteger su identidad

Como propietario de una vivienda en alquiler vacacional, usted probablemente publicará anuncios en Internet para promocionar su casa o su apartamento. Como en muchos otros ámbitos, deberá proteger su identidad para no ser víctima de una práctica fraudulenta conocida como «fraude electrónico».

¿Qué es el fraude electrónico?

En el caso que nos atañe, el fraude electrónico consiste en usurpar la identidad del propietario a través del correo electrónico para obtener, en su lugar, la cantidad adeudada por las vacaciones y, en ocasiones, una cantidad mayor. Para llevar a cabo esto, existen varios métodos como, por ejemplo, conseguir sus claves de usuario a través de páginas falsas de Internet a las que redirecciona un enlace enviado a su correo electrónico. En este correo se solicita, por ejemplo, que actualice sus datos. En lugar de abrir la página del sitio web donde usted ha creado la cuenta, usted abre una copia que han creado los estafadores para obtener su usuario y su contraseña. Esta técnica también se utiliza para recopilar información de cuentas de correo electrónico.

Evite el fraude electrónico

Algunos elementos del correo en sí pueden indicar que efectivamente se trata de un intento de fraude. En primer lugar, la dirección de correo se parece mucho a una dirección oficial (posiblemente de alguno de los sitios en los que publica anuncios) o a la de su servicio de correo electrónico, salvo por algunos detalles.
El navegador también le puede indicar si se trata de un sitio fraudulento. También hay una serie de programas o servicios de seguridad como el filtro anti-spam, más o menos potente, el cortafuegos o el firewall. Otros indicadores que pueden ayudarle a identificar a los estafadores: el correo está escrito en inglés o tiene faltas de ortografía.

Buenas prácticas

Hay prácticas generales de estafa que conciernen a toda víctima potencial y algunas que son específicas del ámbito del alquiler de temporada. La mayoría de estas estafas le llegarán por correo electrónico. Tiene que saber que ninguna empresa, servicio de Internet u organismo oficial le pedirá jamás información personal a través de un correo electrónico.
Por tanto, es mejor que para cada web en la que publique su anuncio de alquiler utilice un nombre de usuario y, sobretodo, una contraseña distintos, y que esta última no sea demasiado sencilla.
Es esencial para sus inquilinos que mantengan contacto telefónico con usted. No habrá mucho que hacer si usted ha proporcionado (aunque sea sin saberlo) sus datos personales a terceros y de este modo les «ha permitido» usurpar su identidad.

Gestionar las anulaciones y reembolsos

Aunque poco frecuentes, las anulaciones preocupan bastante a los propietarios de viviendas en alquiler de temporada. Sin embargo, se pueden gestionar de una manera sencilla y eficaz.

Objetivo: bloquear la reserva

En los alquileres entre particulares, el montante del anticipo que permite bloquear un alquiler se negocia libremente. El propietario debe fijar esa suma minimizando su riesgo financiero pero evitando que los clientes potenciales huyan por tratarse de una cantidad muy elevada.
Si se tratara de un arrendador profesional, el montante puede ascender hasta un 25% del precio del alquiler, por lo que se recomienda no pasar de esa cantidad. Sin embargo, algunos propietarios pueden ir más lejos a la hora de fijar sus anticipos, llegando hasta el 50% del precio del alquiler. Dos tipos de mecanismos:

– El anticipo.

Es el primer ingreso por una prestación que compromete de forma definitiva a propietario e inquilino. El inquilino puede estar obligado a ingresar la totalidad del alquiler en caso de anulación.

En caso de impugnación ante el tribunal civil competente, tan solo los casos de fuerza mayor permitirán que el inquilino se vea dispensado de abonar el montante del alquiler.
Si la anulación es de parte del propietario, el inquilino podrá obtener una indemnización por el perjuicio moral o financiero causado. Las partes podrán librarse de sus respectivas obligaciones con el consentimiento de su cocontratante.

– Las arras.

Al contrario que el anticipo, permiten al inquilino retirarse del contrato de alquiler, aunque las sumas pagadas se pierdan si la anulación se debe a este último. Si el propietario pide la anulación, este deberá reembolsar al inquilino con un importe equivalente a dos veces las arras pagadas.

– Si el contrato no queda claro en cuanto a las condiciones de anulación y reembolso, y más si no hay contrato, las cantidades pagadas se considerarán arras. Así, generalmente las cantidades se pierden para el inquilino y no son reembolsadas.

Cuidado con las cláusulas abusivas

Estas condiciones se precisan a menudo en el contrato de alquiler que el arrendador profesional debe establecer durante la reserva. Sin embargo, ¡cuidado! A veces algunos contratos prevén cláusulas que perjudican exclusivamente al inquilino como la obligación de pagar la totalidad del alquiler, incluso en caso de haber pagado las arras o de excluir cualquier indemnización si el arrendador desiste. Estas cláusulas, calificadas de abusivas por la Comisión de las cláusulas abusivas, no tienen ningún valor legal.

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